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junio 28, 2022

Sabes qué… Sí podemos cambiar el mundo.

Muchos de nosotros siempre hemos soñado con cambiar el mundo, y aunque suena bastante cliché, creo que la mayoría de las decisiones de varios por aquí han sido tomadas desde ese anhelo.

Constantemente estamos tan necesitados de ver grandes reformas afuera, nos frustramos porque el mundo no responde a lo que queremos, y por momentos esperamos que esta sociedad con un chasquido se vaya volviendo más empática y consciente. Lo que en ese camino muchas veces olvidamos es que los cambios estructurales y sostenidos solo se dan cuando nos damos a la tarea de transformar nuestro interior, nada de lo que soñamos podrá ser realmente materializado si en un primer momento no hemos preparado nuestro ser para vivirlo y entregarlo a los demás.

A diario soñamos con más abundancia para todos, con justicia social y ambiental, con un país en paz y con oportunidades. Y yo creo firmemente que es posible, pero soy consciente que eso realmente se dará sí y solo sí nos damos cuenta de que los responsables de crear esto somos NOSOTROS. 

Sí, es cierto que hay entidades que se encargan de esto a nivel global y local, pero la base de la sociedad somos tú y yo que todos los días interactuamos con miles, a los cuales nuestras palabras, miradas y expresiones le llegan y siembran en ellos amor, temor, alegría, rabia o resentimiento. Y desde ahí, ellos, se relacionan con más seres y sin darnos cuenta aportamos con cosas “sencillas” al entramado social del que hacemos parte.

Cuando te levantas y piensas en todo lo bueno que necesita esta sociedad, te has preguntado ¿he creado yo esto en mi vida? Es necesario hacernos preguntas básicas:

¿Cómo está mi mente?

¿Cómo está mi relación con mi familia? 

¿Cómo me hablo a mi mismo/a? 

¿Cómo me comunico con mi pareja, hijas/os y familiares? 

¿Construyo paz en mi interior? 

¿Siembras paz con mis actos? O ¿defiendo mis puntos de vista violentando a los demás?

¿Juzgo a todo aquel que obra “mal” o diferente a mi desde un lugar de individuo impoluto y moralmente superior? 

No necesitamos tener todas estas preguntas resueltas para poder aportar al mundo, ni ser la persona más perfecta de la historia, pero sí necesitamos tener un interés genuino en trabajar de verdad  por sembrar en nuestro día a día eso que esperamos encontrar en el mundo. 

¿Por qué?

Porque la sociedad está compuesta de individuos y es la actitud de ellos los que realmente determinan bajo qué valores se desarrolla la vida. Y adivinen quienes son los individuos… ¡NOSOTROS!

Es muy importante que NO olvidemos que  el mundo es una red multicelular compuesta por seres humanos que tienen la capacidad de pensar, sanar, actuar y reformar, muchos hemos dejado que esas cualidades se oxiden dentro de nosotros por miedo a hacernos cargo de la realidad o por una actitud derrotista en donde al final sentimos que somos insignificantes ante una mole de situaciones que tienen más “poder” que nosotros. 

Lo que no recuerdas es que el poder de ser tú es suficiente para impactar una vida, y esa vida impactará otra y así la red multicelular se seguirá nutriendo. Esto no significa que abandones tus ideales y acciones colectivas, esto significa que seas responsable contigo, tu proceso personal y tu coherencia para que desde tu ejemplo impactes la sociedad. 

Vivimos pidiéndole a las personas una madurez y evolución social de la que muchas veces no somos ejemplo, le damos al otro la responsabilidad de nuestros resultados sin hacernos cargo de lo que realmente nos corresponde y está bajo nuestro control, y estamos tan concentrados en el otro/a, en lo que piensa y hace, que se nos olvida que necesitamos vernos, sanarnos y actuar en coherencia y haciéndonos responsable de lo que deseamos. 

¿Quieres cambiar el mundo? Cambia tú primero, pero no desde una visión egoísta en la que solo trabajar en ti va a ser suficiente, sino entendiendo que nada que NO hayas aprendido podrá ser entregado realmente  al otro. Nada que no haya sido interiorizado y  puesto en práctica en nuestra propia realidad, podrá ser enseñado a otro. 

El espejo y el cuestionamiento son dos de las grandes herramientas para el cambio, hasta que no soy capaz de ver qué papel he jugado en lo que está pasando, lo que esta realidad caótica me está mostrando de mí, y hasta que no me de la oportunidad de cuestionar mis actos, creencias y afirmaciones no puedo esperar que de la noche a la mañana empiece a vivir en un cuento de hadas. . .

Un ser humano con un niño/a interior sano, con creencias que no refuercen el odio y la separación, que entienda que su vida contribuye al colectivo, se vuelve en un agente transformador. Y nuestra responsabilidad es esa, hacernos cargo de nosotros para ahí sí poder salir al mundo y entregar lo que somos, en la escala que a cada uno nos corresponda. 

El mundo cambia una vida a la vez, por eso los primeros que necesitamos ser intervenidos por nuestros deseos sociales somos nosotros mismos. 

¡Sana en ti todo lo que deseas sanar en esta sociedad! Y si en tu vocación está, masivamente acompaña a esta sociedad a sanarse para crear aquello de lo que tanto hablamos pero que nos hemos demorado siglos en crear…. 

¿Lo viviremos completamente? No, pero sí dejaremos las semillas y veremos cómo día a día se nutren. 

El mundo no necesita más jueces, profecías o críticos por excelencia. Necesitamos gente sana, capaces de objetivamente ver el mundo y su papel en él, que entiendan que la rabia solo generará más rabia y que solo actuando desde la energía que queremos esparcir, podremos crear la sociedad en la que queremos vivir. 

Necesitamos personas responsables de sí misma, de su entorno y sus acciones que vean en la diferencia no el quiebre y la separación, sino la oportunidad de reconstruir, respetar la diferencia y la llave perfecta para sanar a una sociedad que está herida históricamente. 

El camino apenas comienza, mírate, explora tus heridas y sé la paz que anhelas, la justicia que sueñas y la empatía que tanto pides. Inicia con tu vida, pero deja que el camino se expanda y que siempre te lleve a entregar lo mejor de ti en cada espacio al que llegues. 

¡Que inicie la transformación social consciente!

 

 

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