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¿Quiénes somos en momentos de crisis?
Al día siguiente del terremoto en Colombia, mi bebé tenía su primer día de colegio, en la noche me acosté en silencio al lado de mi esposo y me cuestioné mentalmente sí lo mejor era llevarlo, tenía miedo de que algo así sucediera y yo no estuviera a su lado protegiéndolo. Tantas noticias, imágenes y solicitudes de personas buscando a sus familiares habían entrado a mi corazón y me hicieron cuestionarme si estaba lista para que mi hijo, mi bebecito, empezara otra etapa en esta incertidumbre.
En mi ciudad ni siquiera se sintió el temblor, y aunque parece exagerado e injusto mi temor, comparado con lo que han vivido quienes lo sintieron, creo que retrata lo que muchos estamos sintiendo en este momento. Decían mis abuelos que solo aprendemos cuando vivimos experiencias propias, que nadie aprende del otro, sin embargo esta creencia es susceptible de cambio y en momentos como los actuales, aún más.
Hace solo unas semanas veíamos como la Guaira se desplomaba en un terremoto que se llevó todo a su paso, justo ayer, se repitió la noticia pero en Colombia.
Chocó, Cali, Pereira, Manizales, Bogotá y muchas otras poblaciones que tal vez ni siquiera los colombianos conocemos, hoy lloran no solo la pérdida material, sino la de sus hijos, hermanos, padres, familiares y amigos, pero también lloran esa sensación de seguridad que da el habitar nuestro hogar con la creencia de que nada nos sucederá.
No puedo ni imaginarme cómo se sienten quienes están siendo directamente afectados por esto, creo que no hay una cantidad de empatía que nos permita sentir lo mismo a quienes no lo estamos viviendo pero cuando una tragedia como esta sucede, indudablemente, así sea por un segundo, nos replanteamos la vida, te empiezas a cuestionar tus actos, y yo particularmente me he puesto a pensar en lo que como sociedad nos hemos permitido crear.
Justo antes de este suceso, estábamos en un país dividido, muchos quieren seguir viéndolo así, pareciese que nada nos permite trascender la defensa de lo que pensamos, creemos que liderar es buscar protagonismo, liderar causas y defender ideas a costa de lo que sea, en un momento de tanto dolor, donde lo único que debe importar es la humanidad, y es aquí donde todos desde nuestra área necesitamos entender que el liderazgo no es solo lo que hacemos, es quiénes somos, sobre todo en estos momentos.
¿En quienes nos vamos a convertir con esto?
La vida nos está invitando de una forma dolorosa a mirar más allá, a ver territorios en Colombia que antes no mirábamos,nos enseña que la humanidad no tiene color y que hoy liderar no se trata solo de mostrar, sino de sostener, entregar y aprender a vernos como uno en las diferencias, y que eso siempre, siempre, siempre por encima de todo debe primar.
Hoy abrazo más fuerte a mi hijo, a mi esposo, a mis padres y a tanta gente a mi alrededor que me aprecia, aprendí a valorar aún más lo que tengo, esto me recordó que los milagros empiezan desde que se nos da la oportunidad de abrir una vez más los ojos, pero me recordó lo vulnerable que somos y que el tiempo se tiene que aprovechar para vivir, servir y amar. Aunque no lo haya vivido yo, en un momento donde la queja estaba cogiendo fuerza en mi diario vivir, esto me recordó que no vale la pena entrar en ese espiral, pero si usar quien soy para aportar desde lo que pueda en la vida de los demás.
El duelo por lo que no nos ocurre pero sentimos como nuestro existe, y la parte del país que no vivimos directamente lo que sucedió lo estamos viviendo, y este debe llevarnos a encontrar puntos de transformación y aprendizaje para trabajar unidos en la recuperación no solo material sino emocional y espiritual de quienes hoy lo perdieron todo.




